Clínica Veterinaria San Lucas ofrece atención veterinaria en Medellín para tu peludo, con servicios quirúrgicos, personal profesional y trato humano. Sus instalaciones y su equipo acompañan cada proceso con cuidado y cercanía.
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Elena Lozanog
un mes atrásSan Lucas ofrece servicios veterinarios de calidad, pero lo mejor de la clínica es su personal; se trata de profesionales altamente calificados y muy humanos que entienden las necesidades médicas de cada mascotas y la situación de sus tutores; son demasiado amorosos con los peludos. Y definitivamente Horacio, el gran danés, es el mejor anfitrión.
Lorenzo Lorenzo
un mes atrásMuy mala experiencia con el doctor Diego Moncada. La atención fue fría, poco profesional y con cero empatía hacia el paciente. Da la impresión de atender por salir del paso, sin interés real en escuchar ni explicar adecuadamente lo que uno tiene. La consulta se sintió apresurada y poco seria. Además, la presentación y actitud durante el turno transmitían una imagen poco profesional e incómoda para el paciente. Un médico debería generar confianza, respeto y tranquilidad, no hacer que uno salga más inconforme y decepcionado de lo que llegó. Personalmente, no lo recomendaría.
Dolly Garcia
un mes atrásMi experiencia en los procedimientos quirúrgicos realizados a mi mascota han sido satisfactorios y acertados. El trato humano y profesional del personal demuestran su alto conocimiento para tratarlos. Es de admirar el cariño y la entrega del personal medico y auxiliares en el registro de las mascotas. Soy agradecida por tener al alcance tan excelentes servicios.
Daniel Serna
4 meses atrásClínica Depredadora: Se Aprovechan de Dueños en Estado Vulnerable Llevamos a nuestra Pomerania de 3kg porque accidentalmente ingirió una cantidad mínima de marihuana. Al llegar, el perro presentaba síntomas leves un poco descoordinado y lento pero notablemente estaba mejorando. Incluso la recepcionista nos hablaba con calma y hacía chistes, como quien sabe perfectamente que el animal va a estar bien. Nos lo confirmó cuando le pregunté directamente. Fuimos únicamente por tranquilidad y por el susto de mi prima de 19 años, quien nunca había vivido algo así. Lo que vivimos después fue una de las experiencias más deshonestas que he presenciado en un entorno médico. Después de esperar casi una hora sin ninguna urgencia aparente, el veterinario tomó la temperatura del perro: 39.2°C. De inmediato le dijo a mi prima visiblemente angustiada y llorando que el perro "podía morir" y que tenía una fiebre peligrosamente alta. En ese momento busqué en múltiples fuentes veterinarias desde mi celular. El rango de temperatura normal documentado para perros es de 38.3°C a 39.2°C. Nuestro perro estaba exactamente en el límite superior de lo normal. No estaba en crisis. Estaba bien. Cuando lo señalé con calma, el doctor no debatió el dato con argumentos científicos. Optó por atacarme personalmente, argumentando que por tener título universitario yo no tenía derecho a cuestionarlo. Redobló la narrativa del miedo. Y cuando le pregunté cuántas veces había visto morir a un perro por ingerir una cantidad mínima de marihuana, su respuesta lo dijo todo: nunca lo había visto personalmente. Solo había "escuchado" de casos así. Aun así, insistió en una hospitalización nocturna a $1.000.000 COP. Presionó a mi prima llorando y en shock para que firmara un consentimiento abierto sin tope definido. No nos permitieron visitar al perro ni una sola vez en la noche. El tratamiento fue básicamente un suero intravenoso. Al momento del cobro, nos incluyeron un cargo adicional de $200.000 COP por un servicio que nunca realizaron. Cuando mi prima los confrontó con evidencia, lo retiraron de mala gana y sin ninguna explicación. Además, recetaron medicación para gastritis crónica condición que el perro no padece y sin relación alguna con lo ocurrido y le dijeron a mi prima que el perro no podía salir de la clínica si no compraba ese medicamento. Obligatorio, según ellos. Como si fuera el peaje de salida. Y para rematar, la presionaron a volver al día siguiente, generando una visita de seguimiento que tampoco era necesaria. Consultamos con otros veterinarios, quienes confirmaron lo que ya sabíamos: el perro estaba bien y se recuperaría solo. No era emergencia. Nunca lo fue. El patrón es transparente, identificar a una persona vulnerable, distorsionar un dato médico para amplificar el miedo, monetizar ese pánico, restringir el acceso a la mascota, cobrar por servicios no prestados, y forzar la compra de medicamentos innecesarios como condición de salida. Esto no es medicina veterinaria. Es oportunismo con bata blanca. No regresaremos jamás, y le advertimos a cualquier persona en Medellín especialmente si viene con alguien joven o angustiado que busque atención donde la ética y el bienestar animal sean la prioridad real. Aquí, está claro que no lo son.
NeuroApoyo
un año atrásDurante estos años ha sido excelente el servicio además de que se puede ver la transformación a nivel de las instalaciones como también la calidad y el profesionalismo de los veterinarios y de todos los que están al servicio de nuestras mascotas. No me arrepiento de tener mis 25 animales inscritos a esta veterinaria.